12/11/2024
‘𝒂𝒓𝒕𝒆 𝒈𝒖𝒂𝒓𝒂𝒏𝒈𝒐’ El espacio se arma en pliegues. El fondo podría intersectarse con otra superficie, la
pared fugar contra otra y esa contra otra y otra. El personaje masculino de las escenas, siempre
medio atontado, parece ser el que recibe, el espectador, como si fuera el personaje jugable. Además
de la compañía ilusoria de un partenaire sexual, hay muchos objetos de diseño, pantallas, obras de
arte. Es la casa de un coleccionista. Una nueva polémica sobre arte guarango debería mirar, no a los
artistas, sino a los que miran el arte, lo desean y a veces también lo compran.
“Guarangos, kitsch,
ordinarios y perfectamente superficiales”
, era la frase con la que Pierre Restany se refirió al arte de
los años 1990 en su artículo del momento.
* “La argentina de los noventa vive bajo el signo de un
cambio de decorado verdaderamente espectacular”
, decía. Con el nuevo gobierno había llegado una
masa de invasores, yuppies y hombres de negocios: nuevos ricos y militantes del mal gusto (venidos
“de las provincias del norte, especialmente de La Rioja”). Era lo más ra***ta que se podía escribir en
1995 desde una posición que, igual, aparentaba ser progresista.
𝒑𝒍𝒂𝒄𝒆𝒓𝒆𝒔 𝒔𝒖𝒔𝒕𝒊𝒕𝒖𝒕𝒐𝒔 Pero Restany podría estar diciendo algo interesante: las obras de ese arte que él
juzgaba tan bastardo eran el reflejo de una nueva clase poderosa y sus deseos. Eran objetos mudos,
servicial es. El placer sustituto también actúa como un espejo. Los videos de personas que hacen
actividades placenteras (comer, viajar…) reflejan el displacer propio. Son imágenes de personas
inmovilizadas en una rutina que no les gusta, sea que muestren a una influencer que visita a un
osteópata en el Tibet o a un europeo en Buenos Aires probando un choripán.
Fragmento del texto de Claudio Iglesias
Para HUÉSPED por Cecilia Closa y Kim Ji Hyun
.720
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