17/08/2025
Se sabe que José de San Martín fue masón, integrando logias en Cádiz, Londres y en Buenos Aires, como la Logia Lautaro. Allí, junto a otros hermanos, se gestó el proyecto de emancipación americana. No se trataba de conspiraciones secretas, sino de un trabajo silencioso y constante por la libertad, la igualdad y la fraternidad, principios que luego trasladó al campo de batalla y a la vida política.
San Martin, teniendo el poderío militar para hacerlo, no conquistó paises vecinos, sino que los liberó y siguió adelante.
Se rehusó a derramar sangre patriota en luchas internas, por eso se exilió.
Las pruebas de su pertenencia a la Masonería se dan en cartas de la época (no en registros masónicos), tanto propias como de terceros.
San Martin era religioso, como todos los Masones del mundo que quieren serlo, profesando y prácticando libremente su fe. Este hecho no lo exime de haber pertenecido a la Orden.
Los masones lo llamamos “El Gran Iniciado” porque supo encarnar lo que la masonería enseña: que el verdadero compromiso no reside en las grandes proezas, sino en el esfuerzo cotidiano de perfeccionarse para estar al servicio de los demás. San Martín templó su espíritu, renunció a honores, eligió la virtud antes que la ambición y dedicó su vida a la causa de los pueblos.