La Basílica Menor de San Francisco de Asís, es una iglesia del clásico estilo de influencia barroca, de una sobriedad notable en cuanto a sus muros internos y a la ornamentación de la fachada, mientras el lujo se concentra en los retablos. Inicia su construcción el año de 1540, siendo en un principio una pequeña capilla cubierta de enramada y sustituida después por el templo que hoy está en pie, t
echada con artesonado mudéjar, ejecutado en madera de cedro que se prolonga desde el coro hasta el crucero, en la cripta de este templo, reposan los restos de los conquistadores españoles que participaron en la fundación de la ciudad. Esta Basílica Menor, sigue la estructura común de los templos católicos según las ideas del siglo XVI: un atrio para la congregación de fieles, una puerta principal que representa el ingreso a la Salvación y al cuerpo de Cristo, una nave central como camino del pueblo cristiano a la Salvación, un primer arco desde donde se escucha la Palabra de Dios y un segundo que representa la Redención. Los retablos, lujosos y dorados a la hoja, son originales del siglo XVIII y de decoración muy cargada, característica del barroco, los diferentes lienzos que se encuentran adornando los muros de éste templo siguen los cánones de las diferentes escuelas existentes en el Virreinato del Perú, los mismos representan escenas de la Biblia, de la vida del Señor, de la Virgen María, de los Santos y de los Apóstoles, todos estos cuadros pertenecen a los siglos XVII al XIX. Entre las que destacan: “Virgen del Rosario de Chiquinquirá”, pues es de suponer que esta obra haya sido traída desde Colombia por el mismo Simón Bolívar o por alguien de su entorno ya que esta iconografía no es conocida en Bolivia. Son numerosos los ejemplos de imágenes talladas en maguey y madera de cedro, encarnados y estofados que se encuentran en los altares de esta Basílica, de la misma manera la orfebrería y los ornamentos sacerdotales finamente trabajados en brocado. Dos torres cuadrangulares flanquean la entrada principal del templo, una de ellas es considerada de gran importancia histórica, porque su torre guarda la "Campana de la Libertad", que fue la que repicó convocando al inicio de la revolución libertaria de 1809.