Asociación Cívica Bayamesa. Bayamo MN Granma.

Asociación Cívica Bayamesa. Bayamo MN Granma. Todo por Bayamo MN

13/05/2022
18/02/2022

Los que lo conocieron lo recordaban como un hombre esbelto y elegante. Alto. De maneras distinguidas. Airoso. De carácter dulce y comunicativo, siempre con la sonrisa a flor de rostro, y que sabía, sin embargo, ser también dominante y autoritario, Audaz. Amante de las letras y de la música. Cultísimo. Su nombre era Pedro Figueredo Cisneros y sus compañeros y amigos le llamaban Perucho. Nació en Bayamo el 18 de febrero de 1818, en una ilustre familia.

El torbellino de la Revolución no lo arrastró: él era parte de ese torbellino. Y desde mucho antes del levantamiento del 10 de octubre de 1868 en ya era un patriota reconocido y vigilado por las autoridades españolas.

Participó activamente en conspiraciones previas, fue parte de las labores de preparación de la guerra, estuvo en reuniones claves, escuchó y opinó sobre procedimientos y plazos. En años de singular efervescencia, sus servicios a la gesta fueron muchos, pero la historia resalta una contribución esencial: él dotó a los cubanos de su marcha de combate, nuestra Bayamesa, que devino Himno de la Patria.

Uno de los momentos cumbres del inmenso relato de la nación es la imagen, (quizás idealizada pero poderosa) de Perucho sobre su caballo, en la Plaza de Bayamo, dándoles a conocer a sus compatriotas la letra de la marcha que ya era conocida y tarareada, pero que en ese momento completó su sentido: ¡Al combate corred, bayameses!

El enemigo lo sorprende enfermo y en compañía de su familia en la finca Santa Rosa. Tras una tenaz resistencia es hecho prisionero y a su lado quedan presas sus hijas. En un barco español son trasladados a Santiago de Cuba. El 16 de agosto de 1870 es presentado Pedro Figueredo a un consejo de guerra.

Se conserva su declaración ante los jueces. Dijo:

—Soy abogado y como tal conozco las leyes y sé la pena que me corresponde. La de muerte. Pero no por eso crean ustedes que triunfan, pues la Isla está perdida para España; el derramamiento de sangre que hacen ustedes es inútil y ya es hora de que reconozcan su error. Con mi muerte nada se pierde pues estoy seguro de que a esta fecha mi puesto estará ocupado por otra persona de más capacidad. Si siento la muerte es tan solo por no poder g***r con mis hermanos la gloriosa obra de la redención que habían inaugurado y se encuentra ya en el final.

El consejo de guerra lo condena a muerte, y el 17 se le comunicó la pena. El Conde de Valmaseda le ofrece el indulto a cambio de la promesa de no hacer armas contra España. Expresa al mensajero:

—Dígale al Conde que hay proposiciones que no se hacen sino personalmente para personalmente escuchar la contestación que merecen… Yo estoy en capilla ardiente y espero que no se me moleste en los últimos instantes que me quedan de vida.

Está ya tan débil que ap***s puede caminar hasta el paredón de fusilamiento. Pide que lo conduzcan en coche y, para escarnecerlo, lo obligan a cabalgar sobre un a**o hasta el lugar de la ejecución. Cuando montó en él a duras p***s podía sostenerse. Sus ejecutores se burlaban del bayamés. Respondió con serenidad al escarnio:

—Está bien, está bien; no será el primer redentor que cabalga un a**o.

Ya ante el paredón le ordenaron que se arrodillara. Se negó con firmeza, y cuando ya se daba la orden de disparar, recordó parte de la letra del Himno Nacional que había compuesto y gritó:

—¡Morir por la patria es vivir!

Era el 17 de agosto de 1870. Tenía Perucho Figueredo 51 años de edad.

📌 Con información de Juventud Rebelde y CubaSí

En

12/01/2022

En la Botica del licenciado Don Pedro Maceo Infante, primer Jefe de Sanidad de la Revolución y padre del destacado patriota Francisco Maceo Osorio, se inició a las cinco de la mañana del 12 de enero de 1869, la heroica quema de Bayamo, por decisión voluntaria de sus pobladores.

Según recoge la historia y los estudiosos de este trascendente acontecimiento, ese día más de siete mil 400 personas asentadas en el lugar y encabezadas por Perucho Figueredo, autor de la letra de La Bayamesa que devino Himno Nacional cubano, quemaron sus viviendas e inmuebles públicos y abandonaron la ciudad antes de que cayera nuevamente en manos españolas, un acto que devino también en símbolo de excepcional desprendimiento y heroica vocación independentista.

Fue el propio Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, quien pronunció aquella memorable frase al ver las llamas avanzar por todo el poblado de la que fuera entonces la primera capital de la República de Cuba en Armas: “Hasta que triunfe la Revolución y lo podamos reconstruir”.

De la “ciudad antorcha”, nombre con el que también se le ha conocido, salieron los bayameses dejando atrás una localidad casi reducida a cenizas, con el profundo dolor de haber perdido todas sus pertenencias para intrincarse en la manigua, muestra de su amor a la Patria y expresión palpable de la nación y la nacionalidad cubana que ya se iba forjando.

El 10 de octubre de 1889, en el acto efectuado en Nueva York para conmemorar el aniversario 20 del inicio de la guerra de independencia, se refirió -de forma simbólica- al heroísmo y sacrificio demostrados por los bayameses aquel 12 de enero de 1869: “… cuando el sacrificio es indispensable y útil, marcha sereno al sacrificio, como los héroes del 10 de Octubre, a la luz del incendio de la casa paterna, con sus hijos de la mano”.

Sin lugar a dudas, este fue uno de los hechos más memorables que registra la guerra anticolonial cubana y que fortalece el orgullo nacional de los cubanos y la admiración hacia los fundadores de la Patria.

📌 Radio Enciclopedia

en su historia.
En

12/01/2022

El 12 de enero de 1869 - Solo las ruinas humeantes de Bayamo encuentran las tropas españolas comandadas por el Conde de Valmaseda cuando entran a esa ciudad, donde Carlos Manuel de Céspedes y sus hombres habían constituido el gobierno de la República en Armas.

Ante la imposibilidad de defender por más tiempo la villa hacia la que avanzaban varias columnas enemigas, los bayameses deciden incendiarla antes de entregarla nuevamente al yugo colonial.

12/01/2022

Incendio de Bayamo: emblema de gloria, libertad y Patria para todos los tiempos 12 enero 2022 Por Ariel Rodríguez Gómez Historia, Portada 0 La madrugada del 12 de enero de 1869 las palomas que anidaban en los tejares bayameses no presagiaron la tragedia que se avecinaba sobre aquella tranquila ma....

14/12/2021

Acerca del Himno Nacional (I): Manuel Muñoz Cedeño, primer orquestador y más.
por Yimel Díaz.
Publicado por Periódico Trabajadores.

Manuel Muñoz Cedeño es una de esas glorias de Cuba poco estudiadas por la historiografía y la musicología. Su mérito más conocido es el de haber orquestado, por primera vez, aquel tema compuesto por Perucho Figueredo en 1867 que luego devino Himno Nacional. Pero también fue compositor, arreglista, director, patriota, hombre cívico, padre de familia y bayamés orgulloso de su terruño.

Luego de una investigación que nos permitió descubrirlo y ahondar en sus raíces, debemos reconocer que de su vida y obra hay más preguntas que respuestas. Hijo de padres criollos, nació el 1º de enero de 1813 en la misma casa bayamesa donde murió
casi 83 años después, el 14 de diciembre de 1895.

En el único esbozo biográfico encontrado se cuenta que su acercamiento a la música ocurrió a través de la banda del regimiento de Isabel la Católica, en la zona del Cauto. Fuentes orales aseguran que también aprendió a tocar varios instrumentos —violín, cello, flauta y guitarra— con músicos de los Alabarderos que operaban en la vecindad.

De su padre heredó el puesto y la sapiencia de Maestro de Obras, que le permitió codearse con toda esa generación de patriotas bayameses que marcaron los derroteros de Cuba a finales del siglo XIX: Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera,
Perucho Figueredo, Francisco Maceo Osorio y otros.

En Bayamo se le conocieron 17 hijos, cuatro con su esposa Juana Jerez; seis con Concepción Ginarte; cuatro con Manuela Rivero; uno con Manuela Cabrera Martínez (Rafael Cabrera Martínez) y dos con Encarnación Olave.

Algunos de esta numerosa prole fueron músicos, entre los que se destacan Joaquín Muñoz, segundo director de la banda de música que él fundara, y Rafael Cabrera, compositor y heredero de esa agrupación. Este último tuvo dos hijas, Aída y Dulce Cabrera, quienes atesoraron gran parte del patrimonio de su padre y de su abuelo.

Ahora, gracias a su albacea, Yolanda Aguilera, es posible consultar esos valiosos documentos en su colección privada o en el museo provincial que lleva el nombre de Manuel Muñoz Cedeño. La anécdota cuenta que Perucho Figueredo, luego de haber escrito la letra y la música de La Bayamesa en agosto de 1867, acudió a Muñoz Cedeño para solicitarle la orquestación.

También se sabe que él, como Maestro de Capilla, dirigió a los que la interpretaron durante las celebraciones del Corpus Christi en la Parroquial Mayor de Bayamo el 11 de junio de 1868. Igual hizo con el coro que la entonó el 8 de noviembre del mismo año. Días
antes, el 28 de octubre, Carlos Manuel de Céspedes, entonces Capitán General del Ejército Libertador, lo había nombrado Regidor del primer Ayuntamiento Libre de Cuba. Consta su firma en varios documentos, entre ellos el acuerdo que abolió la esclavitud en la isla.

Luego del incendio de Bayamo, fue a la manigua y pocas referencias existen de esa etapa. Fuentes orales aseguran que creó una banda mambisa, pero enfermó de disentería y tuvo que regresar a la ciudad, o a las ruinas que de ella quedaron. Documentos del Archivo Histórico Provincial José Manuel Carbonell Alard permiten corroborar que Muñoz Cedeño fue uno de los pocos miembros del primer “gobierno libre de Cuba” a los que se les permitió volver y la razón podría estar en que, luego del siniestro, existía allí
una verdadera urgencia de su trabajo como Maestro de Obras.

En junio de 1876, durante los festejos por el Sagrado Corazón de Jesús, Cedeño tocó el himno de Perucho y el público, enardecido, lo aplaudió. De inmediato fue conducido a Manzanillo donde permaneció tres meses incomunicado. Un astuto abogado
consiguió su absolución alegando, entre otras atenuantes, la acción de bebidas alcohólicas. Pero las paradojas del destino lo ubicaron en medio del fuego cruzado entre las tropas mambisas que desde tierra tirotearon el v***r Valmaseda donde iba de
regreso a Bayamo por el río Cauto, navegable entonces hasta Cauto Embarcadero. De esa escaramuza salió herido. Sobrevivió y en 1880 reapareció en los documentos como uno de los miembros de la Junta de Sanidad del Ayuntamiento Municipal.

La vida de este hombre se ha reconstruido a saltos, a partir de fuentes orales y otros documentos que se salvaron del incendio y han aparecido posteriormente, pero su obra compositiva se halla incompleta y dispersa. Yolanda Aguilera, el museo provincial
de Granma y el músico Carlos Puig Premión conservan algunas transcripciones realizadas por Rafael Cabrera, entre ellas, Ave María y Salve Regina, y las canciones A la luna y Hermosa rubia. De esta última sabemos que durante la Guerra de los Diez Años trastocó sus románticos versos en encendido canto patriótico y pasó a la posteridad como Hermosa Cuba.

Hijo de su tiempo, Muñoz Cedeño bien merece estar en el altar de la música religiosa, profana y popular de la segunda mitad del siglo XIX cubano

12/10/2021

Himno de Bayamo es el símbolo de la nación cubana, compuesto por Pedro Figueredo en agosto de 1867. Se le llamó originalmente La Bayamesa, por haber sido com...

Dirección

Bayamo
85100

Teléfono

53 54206528

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Asociación Cívica Bayamesa. Bayamo MN Granma. publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Museo

Enviar un mensaje a Asociación Cívica Bayamesa. Bayamo MN Granma.:

Compartir