18/04/2026
UNIÓN DE HISTORIADORES DE CUBA
NUESTRA PATRIA AMENAZADA Y EL SENTIDO DEL MOMENTO HISTÓRICO
DECLARACIÓN DEL COMITÉ NACIONAL
“[…] de hombres de sacrificio necesita la libertad: no de hombres que deshonren o mermen o abandonen a los que están prontos al sacrificio”.
José Martí
Estamos ante un contexto internacional complejo. Desde el exterior y dentro del país, aprovechando la difícil situación económica que vivimos como consecuencia del bloqueo imperialista y las más recientes medidas de asfixia instrumentadas por el Gobierno estadounidense, se infectan las redes sociales con mentiras y calumnias, en pérfido intento de confundir y justificar un cambio de régimen.
Laceran estas campañas mediáticas, que son más dolorosas aún si participan historiadores que residen en Cuba o el exterior, y le hacen el juego al enemigo interno y externo al calificar a nuestra dirección revolucionaria de “dictadura”, “tiranía”, “gobierno fallido”, entre otros atributos denigrantes, utilizados en beneficio de intereses espurios, que sirven para justificar una intervención de los Estados Unidos. Si nuestro gobierno fuera incompetente, fallido y tiránico, el país no hubiera resistido por tan prolongado tiempo el asedio de un enemigo superior en términos económicos y militares, el mismo que para justificar el actual bloqueo energético o una acción militar, no ha dudado en proclamar que Cuba es una “amenaza inusual y extraordinaria”, un calificativo absurdo y falso.
La Unión de Historiadores de Cuba, que reconoce el ejercicio pleno de la crítica sana, franca, abierta, constructiva, desde la diversidad de ideas, también defiende sus principios, convicciones, valores y ética, convencida de que en cada uno de sus miembros habrá una trinchera sólida, un baluarte de unidad y cohesión, que no se utilizará de tribuna para fisuras ni llamados a la rendición, que, en una plaza sitiada, como la Cuba de hoy, equivalen a la traición.
En días recientes y de forma reiterada, el presidente Donald Trump ha anunciado que el próximo blanco de agresión será Cuba. En esta coyuntura no podemos dejar de tomar en consideración la alerta que nos hizo Fidel: “Siempre prepararse para las peores variantes”. Nadie en la Isla desea una confrontación militar con Estados Unidos, por mucho que desde ese país se proclame lo contrario. Sería el peor escenario tanto en términos económicos y sociales como humanos; pero la soberanía de Cuba, su autodeterminación y su dignidad son intocables y no se negocian.
Si bien se ha querido manipular la situación de Cuba con propósitos políticos para desacreditar a la Revolución y a su dirigencia, los asociados de la Unión de Historiadores de Cuba — representados en su Comité Nacional—, identificados plenamente con los principios revolucionarios, expresamos el rechazo a tales manipulaciones y llamamos a trabajar junto al pueblo, con sentido constructivo y unitario, para vencer la difícil situación que enfrentamos.
Es nuestro deber combatir de forma permanente en el campo de las ideas y enfrentar las tentativas de tergiversar, falsear y manipular la historia por parte de elementos, tanto fuerzas externas como internas, que se hacen eco de las líneas mediáticas diseñadas por el enemigo, las que magnifican o minimizan, de acuerdo con sus intereses, las causas reales de la situación económica actual existente en Cuba, las cuales son el resultado acumulativo de múltiples factores, en primer lugar, la sistemática agresión de catorce administraciones y trece presidentes estadounidenses, que por casi siete décadas han trabajado para erosionar y derrocar el sistema político cubano.
El momento histórico que vivimos es de definiciones ideológicas y políticas y nos emplaza a salir al paso a intenciones, interpretaciones abiertas o subliminales, a cualquier tipo de manifestación, que, en el presente, solo beneficia el quebrantamiento de la unidad y favorece los planes y propósitos del enemigo.
No podemos desconocer la necesidad de trabajar para rectificar o dejar atrás problemas que dependen de nosotros; pero la política de bloqueo, con marcado carácter extraterritorial, que mantiene el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, resulta el obstáculo fundamental para nuestro desarrollo y debe ser la principal denuncia para desenmascarar al enemigo.
Desde nuestra pertenencia a Cuba, a su condición de país con un proyecto de justicia social, que sabemos debe perfeccionarse continuamente de acuerdo con el concepto de Revolución de Fidel: “Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado…”, lo primero es preservar nuestras indiscutibles conquistas y —como país soberano, cuyas decisiones no dependen de ningún poder ajeno— ratificamos nuestra decisión de trabajar junto al pueblo y a la dirección de la Revolución, para hacer de Cuba una patria digna y próspera.
Ante la constante amenaza del imperialismo, como Fidel en aquel glorioso abril de 1961, proclamamos:
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!