29/09/2026
“Durante el mes de abril de 2024 viví sola en Berlín, en un piso situado en el patio interior de una manzana de Kreuzberg. Desde ese patio interior (patio de atrás o «Hinterhof») al que daban las ventanas de la cocina y de la habitación desde la que trabajaba, cantaban cientos de pájaros. También escuchaba de vez en cuando las campanas de una iglesia adyacente, ladridos de algún perro, la voz de un niño, el sonido de una cacerola en una casa vecina, algún instrumento musical, lluvia. Por una rendija de la ventana, cada mañana y cada tarde deslizaba la grabadora y, procurando no moverme, grababa un minuto de aquel ecosistema sonoro. Anoté: «He caminado y leído mucho, y escrito algo menos. He escuchado muy poca música, sobre todo al principio. La mayoría de veces dejo en la ventana una rendija abierta porque a los pájaros excepto por la noche se les oye todo el tiempo, y desde que llegué los he estado grabando mañana y tarde». Lo que recompone 𝘏𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘩𝘰𝘧 es un tipo de registro sonoro desde el alféizar, análogo a su manera a 𝘍𝘦𝘯𝘴𝘵𝘦𝘳𝘣𝘢𝘯𝘬, 𝘉𝘦𝘳𝘭𝘪𝘯 (2024), pues también desde esa misma ventana di forma a ese políptico de papeles secantes que conforman un registro de la intemperie berlinesa de mi casa de abril.”
Laía Argüelles Folch
Durante la exposición “Lo que tiene vuelo”, se puede escuchar la pieza sonora 𝘏𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘩𝘰𝘧 (2026), de Laía Argüelles Folch, en dos emisiones diarias en la galería de Barcelona hasta el 6 de noviembre: la primera parte, Vormittag («mañana»), en la apertura, y la segunda parte, Nachmittag («tarde») antes del cierre. La obra 𝘍𝘦𝘯𝘴𝘵𝘦𝘳𝘣𝘢𝘯𝘬, 𝘉𝘦𝘳𝘭𝘪𝘯 (2024) puede verse simultáneamente en la galería de Bruselas como parte de la exposición “Once We Existed”, hasta el 7 de noviembre.
📷 1 Cecilia Díaz Betz
2, 3 Roberto Ruiz