¿Cómo se siente el cuerpo cuando no notas la temperatura? Llega por fin esa escapada que llevas tiempo esperando, aterrizas en la isla del Teide y al pisar Puerto de la Cruz un aire suave te invita a activarte de una forma que no esperabas. Y es que sales del hotel a su casco histórico peatonalizado, a unas calles llenas de sabor y de rincones donde perderte, y te parece que no te cansas de pasear
. ¿Será posible este calor tibio en pleno otoño...? Recorres La Ranilla, el antiguo barrio pesquero, y descubres un museo de arte mural al aire libre y un sinfín de restaurantes pequeños. Te asomas al mar en los bajíos volcánicos de San Telmo, donde el océano huele a maresía, y no puedes evitar acercarte a Playa Jardín para admirar el Teide desde la arena. Un montón de opciones te invitan a buscar tus límites –espeleología en la Cueva del Viento, parapente del volcán al mar, observar las estrellas en el cielo más limpio de Europa…-. Pero hoy el cuerpo quizá te pida, simplemente, dejarte llevar por el ritmo de la calle. El carnaval, el festival Mueca de arte en la calle, las fiestas de mayo, el festival PHE de música indie, las romerías…
Es difícil no mezclarse con los portuenses cuando viven sus tradiciones, o dejar de sucumbir ante las nuevas formas de cultura y ocio que inundan la ciudad. Haz tuyo Puerto de la Cruz. Atesora vivencias únicas, y deja que pasen a formar parte de ti.