01/06/2026
La conservación y restauración de piezas son dos de las múltiples tareas que se realizan en los museos.
En algunas ocasiones, ni las tareas de conservación preventiva, conservación curativa, ni la restauración, evitan que una pieza sufra algún deterioro grave, debido a la naturaleza inestable de los materiales utilizados en su elaboración, o a la combinación de varios elementos incompatibles entre sí.
Con el transcurso de los años y gracias a los estudios realizados y los avances tecnológicos, se ha comprobado que ciertos componentes utilizados en épocas anteriores en la elaboración o montaje de objetos industriales y artesanales, no eran los adecuados y no ofrecían garantías de perdurar en el tiempo.
Una muestra de degradación extrema, puede observarse en esta peineta para sujetar y adornar el cabello, fabricada entre 1900-1925 y elaborada en pasta de imitación de carey, de color ambarino.
Esta pasta de imitación se denomina celuloide, un material plástico derivado de la celulosa, que por su composición química, terminará fragmentándose en numerosas piezas. Además de la descomposición, se observa cómo la pieza ha pasado por distintas tonalidades durante el transcurso de los años.
¿Cómo debe actuar un museo en situaciones en las que las piezas son irrecuperables para su exposición o almacenamiento, tras intentar sin éxito su recuperación? Inevitablemente, sólo queda realizar el trámite de baja de esa pieza en la colección.