17/03/2026
Está ilustración la realicé algunas semanas atrás y está basado en un poema de origen nahuat en la cuál las palabras se reúnen para emitir una oración en la cuál se despide a un amigo.
De manera particular y con todo el respeto que merecemos, mi obra se centra en una escena muy fuerte y la verdad que pintar está obra fue un apoyo emocional para mí ser. Han sido meses y años donde la muerte ha estado presente de manera simbólica en el ámbito laboral y personal; la muerte de un familiar, proyectos que mueren en el camino y el amor que no llegó a florecer. Crear para mí siempre es el espacio donde me permito analizar cada parte del proceso sobre el cual me encuentro y donde yo mismo me cuestiono del porqué estoy ahí y cuál es la finalidad de la vida por la que tengo que pasar por ese proceso. Y siendo realistas, muchas veces no encuentro la respuesta, pero la pregunta está ahí y se que a lo largo de mi existencia lo descubriré.
Y después de todo este tiempo del cual he tenido que adentrarme en mi obscuridad, la obscuridad necesaria para emanar nuestra luz infinita.
Creo que la muerte es un instante indispensable de la vida para dar paso a lo nuevo, a un nuevo despertar, a una nueva oportunidad de ser y florecer. Y claro, nadie en particular esta tierra está preparado para ello, nadie nos dió el manual de como actuar cuando el dolor te carcome por dentro, cuando pareciera que ya no habrá un nuevo amanecer, cuando tú universo colapsa sin que puedas hacer nada. Pero son justo estos momentos cuando la vida nos permite ver desde una perspectiva mayor lo que vivimos, tomar todo lo hermoso y maravilloso que dejan esas personas en nuestra existencia y soltar todo aquello que dolió. Es ahí cuándo nuestra luz vuelve a iluminar la vida, pero esa luz en especial se intensifica, porque aprendimos algo que en el momento nunca vimos, pero que era necesario trabajar y transformar.
Transmutación
Acuarela sobre papel fabriano
50 x 70 cm
Mixteyot Vázquez