29/04/2026
Desde la primera mancha, el color toma protagonismo.
En acuarela, cada capa construye no solo forma, sino vibración.
El plumaje se desarrolla en transparencias:
verdes, amarillos y matices que se funden con la luz,
mientras el agua define bordes suaves y transiciones orgánicas.
La figura emerge con carácter propio,
equilibrando precisión en el detalle y libertad en el gesto.
Más que representar un ave,
es capturar su energía, su presencia y la intensidad de su color.