06/01/2026
En el rescate de objetos es inevitable encontrarse con fotografías. Aparecen como separadores en libros, escondidas dentro de un mueble u olvidadas en algún lote. Nuestras visitas no pueden evitar preguntarnos: ¿quiénes son?, ¿vivían aquí?, ¿son sus familiares?
No hay una historia maravillosa detrás de ellas. Son personas comunes, como ustedes y como nosotros, que al desprenderse de sus objetos también dejaron atrás los recuerdos que habitaban en ellos. Hoy, su historia es la que podemos imaginar a partir de lo que dejaron para nosotros.
Estas imágenes nos recuerdan que nada es del todo nuestro, ni siquiera la memoria. Con el tiempo, otros interpretarán nuestras propias aventuras, guardadas en lugares íntimos, olvidadas. Pero no hay olvido ni secretos que resistan la curiosidad de un nuevo dueño, que algún día nos encontrará y querrá revivir nuestras memorias y se preguntará quiénes éramos, qué nos gustaba, qué instantes de nuestras vidas decidimos conservar.
No se trata solo de preservar los objetos, sino de permitir que las historias sigan contándose. No importa si no son fieles a los sucesos; lo importante es mostrar cómo vivimos lo memorable.