26/06/2025
LAS CHICANTANAS , UN MANJAR DE HORMIGAS VALORADO POR POCOS
Una mañana, después de una noche muy lluviosa, salí con mi entonces pequeña hija Laís de 4 años a caminar por las calles del sur de Xalapa y encontramos el suelo tapizado de chicantanas. Le expliqué de qué se trataba este fenómeno y ella me dijo: ¿Las podemos probar? Acto seguido nos enfilamos a la cocina y en un sartén con un poco de aceite , sal y ajo las probamos con todo y alas , patas, cabeza, etc. A ella le gustaron y a mí, que ya las había probado en Huatusco , mezcladas con salsa de chile y longaniza tipo italiano de la que se elabora en esa región, me apasionó su sabor a proteína tostada.
Las chicatanas, más que un simple insecto, son un emblema de la riqueza biocultural de Veracruz, encapsulando en su pequeño cuerpo una tradición milenaria, un valor nutricional innegable y una fascinante conexión con el mundo natural. En esta cuartilla, exploraremos su relevancia en la gastronomía local, sus sorprendentes aportes nutricionales y su intrínseca relación con las colonias de hormigas del género Atta.
Estas hormigas voladoras, principalmente reinas y machos de especies como Atta mexicana o Atta cephalotes, emergen al inicio de la temporada de lluvias, un evento que marca el fin de la sequía y el inicio de un ciclo de abundancia. En Veracruz, su recolección es una actividad que se ha transmitido de generación en generación, y necesitan una paciente espera a que aparezcan al amanecer o al atardecer. Una vez recolectadas, las chicantanas son desaladas y tostadas, a menudo en un comal, realzando su sabor único, terroso y ligeramente ahumado, que recuerda a una mezcla de nuez y camarón seco, aunque tienen una fibra quitinosa típica de insectos. Su uso tradicional es vasto y creativo, incorporándose en salsas picantes que acompañan antojitos, en guisos como el mole, o simplemente como un bocado tostado y salado. Son un ingrediente preciado que enriquece el paladar veracruzano y evoca un sentido de conexión con la tierra y sus ciclos. Su precio llega a alcanzar hasta $3000 por kilogramo principalmente en la zona de Huatusco Veracruz en donde son un platillo tradicional y delicado que todos los foráneos piden probar y que los locales están esperando durante todo el año.
Más allá de su singular sabor, las chicatanas son una fuente nutricional sorprendente. Su composición las convierte en un alimento altamente deseable, especialmente en comunidades donde el acceso a otras fuentes de proteína es limitado. Son ricas en proteínas de alto valor biológico, conteniendo aminoácidos esenciales que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo. Además, aportan una cantidad significativa de grasas saludables, incluyendo ácidos grasos insaturados, beneficiosos para la salud cardiovascular. No menos importante es su contenido de vitaminas y minerales, como hierro, calcio y vitaminas del complejo B, que contribuyen al buen funcionamiento del organismo. Esta combinación de nutrientes las posiciona como un superalimento natural, ofreciendo una alternativa sostenible y nutritiva a otras fuentes de proteína animal.
Finalmente, el origen de las chicatanas nos sumerge en el intrincado mundo de las hormigas cortadoras de hojas del género Atta. Estas hormigas, conocidas por sus impresionantes "caminos" por donde transportan fragmentos de hojas, son agricultoras por excelencia. No consumen las hojas directamente, sino que las utilizan como sustrato para cultivar un hongo simbionte, su principal fuente de alimento. Las chicantanas son, de hecho, los individuos reproductores alados de estas colonias, que emergen en masa para realizar vuelos nupciales, fundar nuevas colonias y asegurar la perpetuación de su especie. Esta estrategia reproductiva, en la que miles de individuos alados emergen simultáneamente, es la que permite su recolección y aprovechamiento humano. Su existencia y abundancia son un indicador de la salud de los ecosistemas donde estas hormigas prosperan, subrayando la interconexión entre las especies y el ambiente.
En resumen, las chicantanas son un testamento viviente de la sabiduría ancestral y la riqueza natural de Veracruz. Su presencia en la mesa no solo es un deleite culinario, sino también un reflejo de una tradición que valora los ciclos de la naturaleza y aprovecha sus bondades. Su perfil nutricional las eleva a la categoría de alimento funcional, mientras que su origen en las complejas sociedades de las hormigas Atta nos recuerda la asombrosa biodiversidad que nos rodea. Son, sin duda, un pequeño pero delicioso regalo de la tierra veracruzana. Fotos y texto: Sergio Humberto Aguilar Rodríguez