07/03/2026
JUANA GALLO le llamaba la gente; era de las mujeres cuyo temple era de acero porque así fue forjada.
Dicen que en Zacatecas, cuando el polvo del camino todavía sabía a pólvora y revolución, hubo una mujer que no aprendió a bajar la mirada.Juana no nació leyenda… la vida la volvió así.
Cuentan que era mujer de carácter indomable, de palabra recia y voluntad más fuerte que muchos hombres de su tiempo. Entre cantinas, caminos de tierra y rumores de guerra, su nombre comenzó a escucharse cada vez con más fuerza. Algunos decían que defendía a los suyos con la misma fiereza con la que otros defendían la patria. Otros juraban que su coraje era tal, que ni las balas se atrevían a buscarla de frente.
Con los años, su figura se volvió parte del alma zacatecana. Ya no era sólo una mujer… era símbolo, era historia, era leyenda.
Pero toda leyenda tiene un final…y dicen que el de Juana aún no llega.
Porque hay noches en que, entre las calles viejas y los callejones de piedra, algunos aseguran ver a la Huesuda, la Garbancera misma, caminando despacio… como quien busca a alguien.
Tal vez porque ni la muerte se atreve a llevársela sin antes convencerla.Tal vez porque sabe que sólo cuando Juana Gallo camine a su lado…dejará por fin de vagar entre las historias de este pueblo. Y ese día, dicen… Zacatecas perderá una de sus sombras más valientes
📸 Alberto Lozano